Música Clásica online - Noticias, eventos, bios, musica & videos en la web.

Música Clásica y ópera de Classissima

Giacomo Puccini

martes 25 de abril de 2017


Ya nos queda un día menos

25 de marzo

Mis favoritos musicales (II): óperas

Ya nos queda un día menosComencé en agosto una serie sobre "mis favoritos musicales" que por fin tengo la oportunidad de continuar. Y lo hago con mis títulos de ópera preferidos. Pero antes debo realizar una seria advertencia. Esta no es una serie sobre "los mejores" sino, como dije antes, "mis favoritos". Que un nombre no aparezca en la lista no significa necesariamente que lo considere como menor o como sobrevalorado, y el que sí lo haga tampoco implica que lo considere por encima de otros que no lo hace. No pretendo elaborar una lista de nombres para la eternidad: simplemente pretendo retratarme en mis gustos para que los lectores sepan a qué atenerse. Y dicho esto, vamos a por las óperas. Verdi y Wagner. Wagner y Verdi. Eso lo tengo muy claro. A mí son los que más me entusiasman, y seguro que a la gran mayoría de melómanos también. Puestos a escoger, ahí sí que puedo resultar un poco peculiar: Parsifal y Falstaff son mis títulos operísticos preferidos de todos los tiempos. Los últimos de sus autores. También los más particulares. Digamos que los más esenciales. El primero,  una comedia de desbordante ingenio musical sobre un libreto extraordinario, que por momentos se burla de las óperas tradicionales al tiempo que despliega las melodías más exquisitas. Un perfecto mecanismo de relojería. Y una en absoluto inocente reflexión sobre la condición humana que esconde bajo sus pliegues un poso de amargor. El segundo, una disgresión pseudo-religiosa que en cada compás de música niega lo que dice el libreto. Es decir, un monumento al erotismo y a la carnalidad que figne ser justamente lo contrario. Y de nuevo una tremenda meditación sobre el sufrimiento y la culpa, como también sobre la necesidad de asumir cuerpo y espíritu como partes indisolubles de la condición humana. Pero no me quedo ahí en estos dos autores, claro. Rigoletto, Traviata y Trovatore –sí, también esta última– me parecen verdaderas maravillas que reverdecen tras cada nueva audición. Y el Holandés. Y el Anillo. Y Tristán. Dicen que Puccini es un pasteloso. Y lo dicen personajes muy sabios. Me importa un bledo: adoro sus óperas. Tosca sobre todo, de nuevo un mecanismo escénico calculado al milímetro que sin renunciar a la exhibición de la voz pone toda la música al servicio del drama. Bohème me hace saltar las lagrimas pese a sus irregularidades. De Butterfly no soy un estusiasta, y sin embargo creo que hay que revalorizar, aun estando menos lograda que las óperas citadas, a Fanciulla. Turandot, venturosamente, no necesita reivindicación alguna. De Rossini una única ópera, pero que sin duda se encuentra entre mis cuatro preferidas junto a Parsifal, Falstaff y Tosca. Me refiero al Barbero, por descontado. Es imposible justar tanta inspiración en semejante número de notas: hasta el aria di sorbetto es una joya. Música maravillosa de principio a fin. No se puede disfrutar más con ninguna otra ópera: un torbellino de entusiasmo, de jovialidad, de ganas de vivir, de picardía, de emoción... Otra cosa es que interpretarla como se merece resulte harto difícil para batuta, cantantes y director de escena. De Richard Strauss adoro Salomé, Elektra y Rosenkavalier. Las otras, no tanto. Y Mozart, claro. Tengo que escoger dentro de la trilogía Da Ponte, pero no es fácil. Quizá me quede con Così, aunque es en Nozze donde está lo que considero la más bella música jamás compuesta para la voz humana: las dos arias de la Condesa. La ópera barroca no es, con excepciones como Dido y Eneas, santo de mi devoción. Belcanto y verismo, con la excepción del citado Barbero, me interesan únicamente cuando hay grandes cantantes de por medio. De la ópera francesa solo me entusiasma Carmen. El verismo lo escucho poco. Janácek me fascina, sobre todo La zorrita astuta. Me gusta mucho El ángel de fuego, de Prokofiev. Reverencio Wozzeck y Lulu, sobre todo esta última. Las óperas del siglo XX en general me gustan bastante; la última que me impactó fue La pasajera, de Weinberg.

Pablo, la música en Siana

24 de marzo

Los caramelos viajeros de Cecilia

Jueves 23 de marzo, 20:00 horas. Conciertos del Auditorio, Oviedo. "Un viaje por 400 años de música italiana": Cecilia Bartoli (mezzo), Antoni Parera Fons (piano). Cada visita de la mezzo romana asegura lleno allá donde vaya, independientemente de lo que se programa. En esta gira española eligió un programa de música variada, la que ha cantado como solo ella sabe, con simpatía y buen gusto, técnica apabullante, pianísimos que enamoran y acallan toses o móviles, potencia la justa en vivo y esta vez con piano. Pero está visto que en Oviedo parecemos gafados y el habitual acompañante Sergio Ciomei tras una indisposición obligó a retocar un programa (dejo los dos arriba) con el que el compositor, productor y pianista Antoni Parera Fons (Manacor, 1943) hubo de lidiar tomando algunas propinas para incorporarlas, sustituyendo la Fantasía en re menor de Mozart (que en Oviedo no aparecía) por T'estim i t'estimarem  y con toda la profesionalidad (los modernos dirían "el marrón") adaptarse a la diva que al principio hubo de tranquilizar a su acompañante accidental. Se notó al mallorquín cauto, en cierto modo apagado abusando del pedal izquierdo como temiendo tapar a "La Bartoli" incluso con la tapa bajada, en un repertorio barroco donde el instrumento no es ideal aunque los estudiantes de canto tienen que estudiar estas obras desde este formato. Selve amiche de Caldara, las dos de Bellini, la encantadora y personal versión donizettiana del Me voglio fa na casa o el "hit" de Händel Lascia la spina que la propia mezzo se basta para cantarlas como sólo ella sabe desde sus inicios. Cierto que a una artista integral como Cecilia Bartoli cuesta acompañarla así de improviso y seguirla en sus acelerandos, pausas no escritas y ornamentos imprevisibles, pero ella siempre ayuda y esta vez se tornaron los papeles en cuanto al temple pero brillando "la diva". Nos perdimos por el camino esos esperados Vivaldi o Mozart de Parto, ma tu ben mio ("La Clemenza di Tito") que el docto Arturo Reverter comentaba en las notas al programa, aunque con piano hubieran resultado "distintos", y apareció el Rossini de La danza que no nos hace olvidar a los grandes tenores aunque Cecilia no teme repertorios de voces "ajenas" pues siempre los hace suyos. El recuerdo de mi infancia radiofónica resultó el Munasterio 'e Santa Chiara (Alberto Barberis) de Claudio Villa que aquí hizo famoso y traducido Jorge Sepúlveda aunque tras la versión a dúo romano-barcelonés me quedo con "la Bartoli de cámara", mejor incluso que Mina o Vittorio De Sica que también la (re)interpretaron entre muchos más italianos famosos. Tras las "chuches" de la primera parte y el cambio de vestuario, seguiríamos con el Puccini melódico e inspirado, descanso vocal incluido con el Piccolo valzer a cargo de Parera con la conocida aria de Musetta enlazada ya con "La Bartoli" y su peculiar Lauretta para otro "hit" como O mio babbino caro. Mejoría con un Tosti que siempre destila belleza en cualquier registro (su Aprile de lo mejor) y que Cecilia siente, canta y transmite incluso en el gesto, grande hasta los mínimos detalles. Después Donaudy, Parera Fons más tranquilo con unas páginas menos exigentes y traidoras, la conmovedora Santa Lucia luntana o simpática Tammurriata nera, ambas de E. A. Mario (1884-1961) napolitanas tan populares y cercanas a toda una generación como las de De Curtis (del que también regaló Non ti scordar di me) o el "Volare" de Modugno que Parera Fons acompañó como si fuese suya y Cecilia la destinataria, antes de las siempre esperadas propinas (algunas "reutilizadas" cual reciclaje obligado): O sole mio que no puede faltar en este recorrido de cuatro centurias de música italiana, la seguidilla de "Carmen" verdaderamente carnosa en la voz de "La Bartoli" apurando al pianista con el taconeo, y Mamma además del citado De Curtis, redondeando una fiesta italiana con pianista manacorí, plagada de dulces que Cecilia Bartoli eleva a delicadezas. En Asturias diríamos caxigalines con ingredientes y presentación de alta repostería. Como ha pedido en Madrid o Barcelona nos encantaría escucharla en una ópera, aunque con la orquesta en el foso no creo que luciese tanto y el banquete podría atragantarse. Pero siempre nos queda DiDonato que cerrará los Conciertos del Auditorio, parece que manteniendo ese "duelo" en el ciclo ovetense que las suele traer juntas ¡pero distanciadas!. Las grabaciones están bien pero siempre comento que el directo es irrepetible... y sino que se lo digan al bueno de Parera Fons, verdadero héroe para sobrevivir al volcán italiano.




E così dolce il suon della sua voce...

27 de febrero

Sabadell dignifica una interesante “Manon Lescaut”

Por tercer año consecutivo. Una vez más. Objetivo cumplido y con creces. La ASSOCIACIÓ DELS AMICS DE L´ÒPERA DE SABADELL en su afán de crecimiento incesante lo ha vuelto a lograr. Ayer tarde, el Teatre de la Faràndula de Sabadell acogía la última de las tres funciones que se han representado en nuestra ciudad. La ópera escogida para esta ocasión, “Manon Lescaut” de Puccini. Tras el enorme éxito de las presentadas en temporadas anteriores, las antecesoras a la de ayer – Turandot y Otello- afirman y reafirman una vez más que, no importan lo limitados que sean los recursos y las condiciones de trabajo cuando detrás de todo ello hay un gran trabajo y mucho recurso a falta de los mismo. Ideas, creatividad, inteligencia y sobretodo, pasión por lo que se está haciendo. Y tras todo esto, es justo y necesario destacar, una vez más, una figura que hace muchos años que tiene un importante peso en la casa, y me estoy refiriendo, claro está a CARLES ORTIZ que, junto a JORDI GALOBART, en el diseño de la escenografía, ponen encima del escenario, una versión de corte clásico en la que, prácticamente todo encaja. Prácticamente. Desconozco cuál será el reto que asumirá la A.A.O.S para la próxima temporada, pero la ascensión al pico de la gloria ha empezado con fuerza, y nada hace prever que no continúe siendo así. Una Manon que es Manon Y claro está me estoy refiriendo en primer lugar a la propuesta del tándem ORTIZ-GALOBART. Quizás podría reprocharse que el vestuario es una pizca más moderno que el de la época, que quizás el maquillaje era un tanto exagerado, sobre todo para Manon en el segundo acto, pero, aun así, la cosa funciona. Bien recreada la posada de Amiens del primer acto. Falta de recargo decorativo en el segundo así como del oro que deslumbra la vista a Manon, optando por una estancia elegante y espaciosa que no hace más que recordarnos el vacío interior del que adolece su protagonista. Buen juego de luces en el tercer acto recreando el puerto de Le Havre donde en el fondo del decorado se adivinaba la silueta del barco que llevará al exilio a Manon y Des Grieux. Hasta aquí, todo interesante y coherente, sin embargo, en el cuarto acto se rompe la harmonía. Lo que debe ser el desierto de Lousiana es nada más y nada menos que los decorados girados, con una serie de bultos en la parte central del escenario cubiertos con una sábana. Es difícil crear ambiente con una apuesta tan fría y tan gris alejada totalmente de la calidez abrasante del desierto. Ni un indicio de rayo solar posándose sobre la piel de los protagonistas. Su vestuario, casi impecable, no casa para nada para ambientar dos fugitivos que hace días que vagan por una tierra inhóspita, desolada, sin agua y sin comida. Lástima porque el nivel estaba siendo de campanillas. Un Puccini que sonó a Puccini Es quizás la de ayer, “Manon Lescaut” una de las mejores interpretaciones que le he escuchado al maestro DANIEL MARTÍNEZ GIL DE TEJADA. Concentrado, con matices, atento siempre a los cantantes, especialmente al coro, logró que la ORQUESTRA SIMFÒNICA DEL VALLÈS sacara lo mejor de sí, excepto en momentos puntuales, donde el volumen de los profesores pasaba por encima de las voces cual tsunami arrasando una playa entera. Ello sobretodo en el concertante del tercer acto, donde las voces de los protagonistas principales – Manon, Des Grieux y Lescaut- deben luchar con las respectivas voces de sus colegas, además del coro, y con la de la orquesta, en un fosado, el de la Faràndula, para nada idóneo para controlar la potencia de decibelios que exhibió ayer por la tarde. Buena ejecución del precioso y siempre agradecido “Intermezzo”, al que si bien en algún momento le faltó un poco de pulso y luz, pero que se solventó con una lectura clásica de buen gusto. De menos a más Así es como definiría, en términos generales, la parte vocal de esta “Manon Lescaut”, dado que el primer acto fue el más decepcionante de cuantos se representaron. Se respiró el chispeante ambiente de la juventud agolpada en la posada, pero algo no acabó de cuajar. Desajustes vocales, prudencia y reservas, todo ello para dar paso a los tres actos siguientes en los cuales, se pudo escuchar una Manon que supera la expectativa con bastante buena nota, aunque todos los cantantes principales, sin excepción, pasaron más de un apurillo técnico en todos los actos. El papel de la protagonista, que tenía que cantar la soprano jerezana Maribel Ortega, recayó en la voz de la española de origen búlgaro SVETLA KRATEVA que fue la voz más regular de la función. De principio a fin. Voz interesante que sabe matizar y regular bien en cuanto a volumen se refiere, aunque en la zona más alta algún agudo pudiera sonar un tanto al extremo. Aplaudida con ganas por el respetable sabadellense fue su preciosa aria del segundo acto “In quelle trine morbide” al igual que su “Sola, perduta, abbandonata” en el cuarto, dignificó un personaje, difícil y complicado de por sí, con mucho peso y de extrema dificultad. Des Grieux fue interpretado por el tenor madrileño ENRIQUE FERRER, al que ya tuvimos el placer de disfrutar el año pasado con su “Otello”. Ferrer posee una voz con medios que luce mucho más en las partes más dramáticas y no tanto en las más suaves y románticas. Por esto, empezó a brillar a partir del segundo acto en el dueto con Manon manteniendo el nivel en el resto de actos. Pasó apuros. Muchos. Pero supo sortearlos con inteligencia con la ayuda de un canto temperamental lleno de fuerza y de una interpretación escénica más que creíble, aunque durante el primer acto, nada hacía prever que así sería. Sí, resultó que había química entre los dos protagonistas y esto en una ópera como “Manon Lescaut” se agradece con creces. ENRIC MARTINEZ-CASTIGNANI presentó un estupendo Lescaut, un papel en que su única aria –“Sei esplendida e lucente”- que precede a la de Manon “In quelle trine morbide” dejó lucir una voz bien timbrada de barítono, con un volumen interesante y más que suficiente para este breve papel. Mención especial para el Geronte de JOAN CARLOS ESTEVE, tanto a nivel artístico como vocal. Es un intérprete joven, y después de escuchar a Gerontes que no pueden casi con su alma, se agradece la savia nueva de una voz en una buena expansión, con una figura ágil y estilizada que – aunque para nada cuadra con la imagen del baboso, rechoncho y pervertido viejo- se agradece, en esta ocasión, por frescura. Es un Geronte que, artísticamente no da asco ni cae antipático, pero en lo vocal imprime su sello personal. El tenor CARLOS CREMADES fue quien puso voz al desenfadado Edmondo, amigo y compañero de Des Grieux, amante del enredo y del madrigal. “Giovinezza è il nostre nome…” con este clamo, inicia uno de los momentos más bellos de su intervención, un tanto deslucida ayer tarde, ¿quizás debido a un proceso catarral? Su breve papel dejó entrever, tras alguna nasalidad, que el timbre que hay tras ella es interesante. En cuanto al resto del reparto, todos sin excepción supieron estar a la altura de una ópera, para nada fácil, llena de pasión y sentimiento por la cual, la A.A.O.S ha apostado y fuerte. En definitiva, recomendable. Finalizadas las tres funciones en Sabadell, Manon se va de viaje a Reus, Girona, Sant Cugat, Manresa, Tarragona, Granollers y finalmente a Lleida. Finalizado el periplo por Catalunya, colgarán los elegantes vestidos y pelucas y se empezará a preparar la “Carmen” para el próximo mes de  mayo, con la que concluirá la temporada trigésimo quinta de ópera en nuestra ciudad, Sabadell.

Ópera Perú

26 de enero

Tenor Iván Ayón debutará "La traviata" en Lima

Joven tenor peruano hará un esperado debut protagónico en su país (Comune di Modena)(Ópera Perú) El Festival Granda, a pesar de las dificultades de los últimos años y factores adversos, vuelve recargado esta temporada, la cual es especial, pues cumple 10 ediciones ininterrumpidas.Este Festival, fundado por el tenor y agente musical Ernesto Palacio, durante 10 años ha traído a Lima a grandes estrellas y promesas de la lírica que hoy vemos muy solicitados en los principales teatros del mundo. Esa visión y gestión le ha permitido a Palacio ser elegido director artístico del Festival de Pésaro en Italia y por ende es uno de los empresarios de mayor peso a nivel mundial. Palacio nunca se desligó de Lima y mantiene esta iniciativa cultural incluso con dinero de su bolsillo, por un sincero afán de apoyar a nuestros talentos y traer cultura a nuestro país.En esta décima edición el Festival presentará "La traviata", ópera en 3 actos de Giuseppe Verdi y presentará como novedad al joven tenor peruano Iván Ayón, el cual posee un poderoso instrumento y gracias a su talento se ha abierto paso en Europa cosechando éxitos en poco tiempo. Merecidamente hará su debut en su país, en un rol protagónico, en una producción de nivel internacional, en que estará acompañado por la joven soprano italiana Francesca Dotto como Violetta, y el barítono coreano Julian Kim, a quien vimos en ediciones pasadas en "Lucia di Lammermoor".Serán 3 funciones en el Gran Teatro Nacional, los días 19, 21 y 23 de abril, en que veremos esta producción que será dirigida por Massimo Gasparón, y con la dirección musical de Sebastiano Rolli. Las entradas estarán a la venta próximamente.Nacida en Treviso, Italia, la soprano Francesca Dotto recibió una educación clásica y se graduó en flauta en el Conservatorio "G. B. Martini "en Bolonia, bajo la dirección de Enzo Caroli.En 2007 comenzó sus estudios de canto con la soprano Elizabeth Tandura con la que continúa mejorando, dedicando una actividad paralela al concierto que va de repertorio operístico a sacro y sinfónico. En 2011 ganó el primer premio en el Premio Nacional de Artes organizado por el Ministerio de Educación, el primer premio en el Concurso Internacional Vincenzo Bellini y se graduó con honores y mención de honor en el "A. Steffani" de Castelfranco Veneto. En 2012 fue finalista en el concurso de Verdi Voces en Busseto, la competencia Iris Adami Corradetti en Padua, ganó el segundo premio en el Maria Callas en Verona y debutó en el Teatro La Fenice de Venecia en el papel de Musetta en "La Bohème" de Puccini bajo la dirección de Daniele Callegari. La temporada 2013 continuó con dos estrenos importantes: "Lucrezia Borgia" de Donizetti en el Teatro Verdi de Padua y "La Traviata" de Verdi en el Teatro Comunale di Sassari. En el 2016 protagonizó "La traviata" en una sonada y muy comentada producción de la Ópera de Roma, dirigida por la famosa cineasta Sofia Coppola, y con vestuarios de Valentino.El tenor Ivan Ayón, nacido en 1993, estudió ópera bajo la tutela de María Eloisa Aguirre en el Conservatorio Nacional de Música, llevando clases maestras con Juan Diego Flórez, Ernesto Palacio, Vincenzo Scalera, Maurizio Colaccichi y Luigi Alva. Actualmente estudia en Italia con el barítono Roberto Servile.En 2013 ganó el segundo premio del Concurso Nacional de Canto Lírico de Radio Filarmonía en lima y durante sus estudios se presentó en recitales y producciones de ópera con una excelente recepción por parte del público y la crítica. Entre los finalistas del Concurso Internacional de Cantantes de Ópera Spiros Argiris en Sarzana (La Spezia), obtuvo el cuarto puesto. Debutó en la ópera en octubre del mismo año, en el Gran Teatro Nacional del Perú, en Lima, donde interpretó a Goro en "Madama Butterfly", dirigido por Lorenzo Tazzieri. También cantó en el coro de "Roméo et Juliette", con Juan Diego Flórez, en su debut en el Festival Granda. En noviembre de 2014 también estrena en la BASF de Ludwigshafen (Alemania), con la Orquesta Filarmónica del Teatro alla Scala de Milán, en un concierto benéfico de Juan Diego Flórez, bajo la batuta de Fabio Luisi.En agosto de 2015 cantó en un recital para el festival Emilia Romagna Festival en Tredozio. En noviembre ganó la tercera edición del Concorso Internazionale di Canto "Premio Etta Limiti". Cantó el papel de Gaspar en "La Favorite" en el Teatro La Fenice de Venecia. Como Alfredo en "La traviata" de Verdi, hará su debut limeño en un rol protagónico y seguro dará que hablar, ya que Ayón es el tenor llamado a ser el continuador de la tradición peruana de grandes cantantes.



Ópera Perú

21 de enero

Anuncian temporada 2017 del Gran Teatro Nacional

(OP)(Ópera Perú) Ayer fue la presentación de la temporada 2017 del Gran Teatro Nacional. Esta temporada llega con novedades, ya que es la primera del nuevo Ministro Salvador del Solar, y de Mauricio Salas, quien hasta ahora se desempeñaba como director de los Elencos Nacionales, en el cargo de programador, heredando el puesto de Juan Carlos Adrianzén. En la presentación estuvo también presente el Presidente de la comisión de cultura del Congreso, Francisco Petrozzi.A continuación, publicamos en resumen lo que será lo mas resaltante de la Programación 2017 del Gran Teatro Nacional.(Difusión) Entre los grandes solistas escucharemos a los pianistas András Schiff, Benjamin Grosvenor y Khatia Buniatishvili, así como a la legendaria soprano americana Jessye Norman.La Programación 2017 del GTN empezará el viernes 3 de FEBRERO con “Animatíssimo”, espectáculo de canciones que identifican a series de animación japonesa (anime) y videojuegos, con la participación especial del músico peruano Gabriel Vizcarra junto a la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil Bicentenario. El mítico intérprete Pablo Milanés estará al día siguiente y los días 8 y 9 nos visitará la compañía francesa XY para ofrecer al público su obra “Todavía no es medianoche”.La Orquesta Sinfónica Nacional abrirá su temporada anual acompañada de Bareto, Lucy Avilés y Edith Ramos (10 y 12), mientras que Sonidos del Mundo nos trae a sus ya conocidos “Tenores” (14 y 15). “Los músicos ambulantes” de Yuyachkani estarán junto al Elenco Nacional de Folclore los días 17, 18 y 19 de febrero a las 8:00 de la noche, este mes, el 22  también se se presenta Voces del Sol.En MARZO subirán al escenario las prestigiosas compañías de danza Nova Galega de España (1 y 2) y El Colegio del Cuerpo de Colombia (martes 7), el Elenco Nacional de Folclore con su “Retablo de Carnaval” (18, 19, 21, 25, 26 y 27), Mar de Copas (22 y 23), el pianista romántico Mario Prisuelos, natural de Madrid (29); Javier Echecopar (30) y Alborada (31).ABRIL resalta por la actuación del Coro Nacional de Niños y su “Canto a los andes” (sábado 01), el Festival Internacional de Ópera "Alejandro Granda" presenta en su décima edición  “La traviata” de Giuseppe Verdi (17, 19, 21 y 23), Armando Manzanero, Eva Ayllón y Jean Pierre Magnet “Le cantan al Perú” (22), el Ballet Beriozka de Rusia (25 y 26), el concierto sinfónico de colección de K’Jarkas (27) y el Festival del Cajón (30).MAYO se llena de color con el Ballet Nacional del Perú y su temporada de “Alicia” (5, 6, 7, 10, 11, 12, 13 y 14), la “Serenata a Mamá” de Manuelcha Prado (martes 09), el Festival Sinfónico Coral (16), la calidad indiscutible de Eva Ayllón (sábado 20), el esperado concierto sinfónico de Gianmarco Zignago (27 y 28) y la presentación de Benjamin Grosvenor (29), iniciando la temporada de TQ Producciones.Para JUNIO se han confirmado las visitas de Tania Libertad (3 y 4), Kimbafá (14), La Boston Philharmonic Youth Orchestra (19), Diego El Cigala (21), el pianista José Luis Madueño (22) y la Orquesta Filarmónica de Praga (24). Además, el Coro Nacional de Niños se lucirá con “Pinocho” (10, 11, 15, 16, 17 y 18) y “Homenaje al rock pop de los 80” (25).El Gran Teatro Nacional será escenario en JULIO del celebrado y aplaudido “Retablo Sinfónico” (1, 2, 8, 9, 15, 16 y 23), el ciclo “Solo Brahms” de la OSNJB y los espectáculos musicales que ofrecerán la Royal Northern Sinfonia del Reino Unido (viernes 7), Les Grands Ballets Canadiens de Montreal (19 y 20) y National Youth Orchestra de EE.UU. (31).AGOSTO será especial porque llegarán al GTN la compañía de danza Paul Taylor de Estados Unidos (7 y 8), la artista interdisciplinaria de origen peruano Pauchi Sasaki (9 y 10) y el afamado pianista húngaro András Schiff (16). El Coro Nacional y la OSN presentarán la versión concierto de “Salomé” de Richard Strauss (25) y la Asociación Cultural Romanza presentará “Tosca” de Giacomo Puccini (22, 24 y 26).En SEPTIEMBRE, la Orquesta Sinfónica Nacional alegrará las noches limeñas con sus galas internacionales (1 y 22), mientras el Coro Nacional expondrá su calidad vocal en “Apollo” junto a la OSNJB (8, 9, 10, 15, 16 y 17). El rockero argentino Kevin Johansen (23), la cantante Sylvia Falcón (25 y 26), la Zurich Chamber Orchestra (27) y Lucho Quequezana con “Ludofónico” (29, 30 y 01 de octubre) recibirán la primavera muy a su estilo.OCTUBRE brindará fascinantes sorpresas con Christian Rizzo at the National Choreographic Center of Montpelier (3 y 4), el pianista dominicano Michel Camilo (jueves 5), la Orquesta Sinfónica de Cusco (7), National Symphony Orchestra de Estados Unidos, Julie Freundt (18 y 19), Jorge Madueño Romero (23) y los “Cuentos de Navidad” de la Escuela Nacional Superior de Ballet (25 y 26). También resaltan Amanda Portales (28), la soprano americana Jessye Norman (30), Cecilia Barraza (31) y el “Retablo de Amazonía”, que el Elenco Nacional de Folclore presentará los días 14, 15, 17, 21, 22 y 24.NOVIEMBRE se abrirá con el “primer violín andino del Perú” Chimango Lares (miércoles 1) y continuará con “Serenata a los Andes” de Jean Pierre Magnet (3, 4 y 5), la ópera “Fausto” de Charles Gounod con el Coro Nacional y la OSN (15, 17, 19, 24 y 26), la impresionante danza japonesa de Kiku No Kai (22 y 23) y la gala de aniversario del ayacuchano Manuelcha Prado (28 y 29).DICIEMBRE brillará con la reposición del espectáculo “Romeo y Julieta” a cargo del Ballet Nacional y la OSN (8, 9, 10, 15, 16 y 17), “El Mesías” de Händel con la OSNJB y el Coro Nacional de Niños (11), la Orquesta Sinfónica de la PUCP (13 y 14) y la tradicional “Gala de Navidad” en la que participan todos los elencos nacionales (19, 20, 21 y 22).Igualmente, como ya es costumbre desde hace cuatro años, el GTN pone al servicio de la ciudadanía su PROGRAMA DE FORMACIÓN DE PÚBLICOS, cumpliendo Visitas guiadas, Funciones y conciertos didácticos, Ensayos abiertos, Charlas informativas y Talleres dirigidos principalmente a menores en etapa escolar y universitarios.Desde su inauguración en julio de 2012, el Gran Teatro Nacional diseña para el público una programación anual que contempla conciertos de distintos géneros musicales y montajes de alta calidad técnica y escénica. Asimismo, su interesante oferta cultural aplica estrategias de costos y tarifas especiales que permite a más artistas y directores peruanos hacer suyo el moderno recinto y brindar espectáculos inolvidables.Pueden consultar toda la programación en la web del GTN en www.granteatronacional.pe

E così dolce il suon della sua voce...

19 de diciembre

“La rebotiga” de Marcel Gorgori

“La rebotiga de l´òpera”, algo más o menos que traduciríamos como la trastienda de la ópera. Todo aquel trabajo que sabemos que existe detrás de cualquier representación o concierto, y que sin embargo no vemos. Un esfuerzo que no es en ocasiones suficientemente apreciado, pero sin él, cuando los intérpretes salen al escenario, no se produciría el efecto que deseamos. No se produciría la magia. Magia es lo que se percibe cuando una está sentada en el teatro y sale el tenor de turno y borda un aria que se concatena con un dúo electrizante con la soprano. Luego llega el turno del enfrentamiento con el barítono que acostumbra a ser el malo de la función, y todo ello, para finalizar en un concertante final que pone punto y aparte a un acto, para seguidamente dar inicio al otro. Magia. Y nos quedamos con la boca abierta y admirados ante semejante situación. Todo acorde, todo milimetrado hasta el más último detalle. Pero este efecto requiere disciplina y no es sino fruto de un pesado entreno. Así como el ilusionista pasa horas y horas delante de un espejo anhelando encontrar la perfección para que no se descubra el truco, los intérpretes invierten el tiempo en el estudio y en los arduos horarios de ensayos. Somos conscientes de ese trabajo aunque hasta cierto punto. De los ensayos, ensayos y más ensayos. Pero, desafortunadamente no podemos ser testimonios de esas largas jornadas. Un quehacer que para mí, es de lo más interesante. Poder ver las dudas, las inquietudes, los miedos o las dificultades de los intérpretes a la hora de afrontar una ópera entera, un dúo o un aria. Por lo tanto se agradece cualquier iniciativa que nos permita poner la nariz donde nunca hemos sido invitados. Y, precisamente esto es lo que pudimos saborear ayer por la tarde en el Teatre Kursaal de Manresa dentro de un nuevo espectáculo que, bajo el título comentado al inicio, tiene la pretensión de mostrar todo aquello que escapa del ojo del aficionado. Detrás del telón Esto es lo que se nos propone desde Simfonovauna iniciativa que tiene como objeto crear espectáculos operísticos pero introduciendo salpicones de pedagogía y comunicación. Tras este proyecto de semejante envergadura, como no podía ser de otra forma, está MARCEL GORGORI. Gorgori es una figura lo suficientemente conocida en el mundo de la ópera y su trabajo marcó un antes y un después dentro de esta difícil disciplina. Su forma de abordar temas tan complicados –siempre con tintes didácticos- ayudó a muchos aficionados a empezar a comprender y a ver la ópera desde una perspectiva diferente durante su etapa televisiva. ¿Quién dijo que la ópera es algo difícil? Marcel Gorgori siempre la hizo fácil. Y lo demostró más de una vez, semana tras semana, en el tristemente genial y desaparecido “Nit d´arts”.   Y al cabo de tanto tiempo, continúa con el mismo espíritu e ilusión. “La rebotiga de l´òpera” no deja pues de ser “una cara lavada” del “Nit d´arts”, con muchos más recursos a nivel audiovisual y que además, aúna a la magia y a la emoción del directo de ver a aquel que revolucionó la didáctica en la ópera. Marcel Gorgori, de profesión periodista – aunque sobran las aclaraciones- es un gran comunicador. Entusiasma a la gente con su entusiasmo y emociona al público con sus emociones. Y ayer por la tarde lo hizo de nuevo. Tocó temas varipintos que fueron desde las exigencias de los directores de orquesta para con los intérpretes, pasando por las dificultades de algunos momentos que se pueden encontrar en la mayoría de las óperas. Se detuvo un momento para mostrarnos el por qué el trabajo del director de orquesta es tan esencial para desembocar en un tema que se las trae, como es el ego de los intérpretes. El concierto se alternaba con vídeos en los que se mostraban recortes de los ensayos, momentos de terapia colectiva y alguna que otra sorpresa que resultó ser un regalo inesperado al repertorio que figuraba en el folleto de mano. Pianos, pianísimos, fortes, fiato, coordinación, metrónomo y romanticismo El segundo espectáculo de Simfonova contaba en esta ocasión con tres fantásticos intérpretes. Por orden de rigurosa aparición: el tenor Carles Cosías, la soprano Sara Blanch y el barítono Carles Pachón. Alguien quiere saber qué diferencia hay entre una nota acabada en “forte” o finalizada en un “pianísimo”… bien, pues ayer quedó bien claro cuando Marcel Gorgori y el director al servicio de los cantantes DANIEL ANTOLÍ, exigieron  en los ensayos semejante tarea –tal como vimos en la proyección del vídeo- al tenor CARLES COSÍAS que abrió el concierto con la preciosa y difícil aria de la “Carmen” de Bizet, “La fleur que tu m´avvais jetée”. Cosías es un gran intérprete. Muy musical. Con un fraseo elegante que domina a la perfección y que sabe jugar muy bien con las palabras llegando a cotas de expresión insospechadas, pero no con esta aria. No con la Carmen en la que está completamente alejado de su estilo y sello personales. La voz sonó bonita porque es bonita, y a pesar de que es una sentida declaración de amor, a esa “flor” le faltó un poco de agua. No estaba suficientemente regada. Un francés que hay que mejorar, un amago de afrancesar el son de la erre “a lo Alagna” que no le hace ningún favor –al contrario, le suena artificial- y un discurso para mí poco matizado en el que, un intérprete como Carles, puede dar mucho más de sí. El material está y es bueno, y estoy segura que a medida que la madure sabrá encontrar el sentimiento adecuado para hacer su aria más creíble. Debo destacar no obstante el escalofriante matiz que nos brindó en su “o ma Carmen” final. Aquí salió el Carles que me gusta. El Carles que imprime su sello propio, su sentimiento y su dominio brutal de la palabra. Tres palabras en un aria de tres minutos y poco, pero, fue su mejor aportación en un estilo que no le es para nada afín. Imprimiendo carácter en la voz y acorde con las exigencias de una dificilísima partitura como lo es el aria de la Reina de la Noche de “La flauta mágica” de Mozart, la soprano SARA BLANCH se presentaba con mucha fuerza ante el público que ayer tarde llenaba el teatre Kursaal de Manresa. Sorteadas las agilidades, las notas picadas, las coloraturas de una manera fácil fruto del trabajo en la trastienda, un esfuerzo que no vimos, pero que sabemos que allí está. Sufrió en los ensayos el barítono CARLES PACHÓN a quién tocó atacar una aria de alta dificultad como el “Io morrò, ma lieto in core” del “Don Carlo” verdiano. Una pieza que exige un más que considerable fiato. Encadenar cuatro frases sin respirar con un “tempo” lento es todo un “tour de force”, pero el joven Carles lo hizo. Y lo hizo bien. La voz es bonita y se desenvuelve con seguridad en el escenario pesar de que hace muy poco tiempo que canta. Hasta ese momento habíamos sido testimonio de las dificultades a nivel individual, pero, tal como explicó el propio Marcel Gorgori, la cosa se complica cuando los intérpretes deben afrontar escenas en conjunto, como dúos, tercetos, concertantes… Llegó pues el turno del primer dueto de la tarde-noche en las voces de SARA BLANCH  y CARLES COSÍAS. La pieza en cuestión, el “Verrano a te sull´aure” de la donizettiana “Lucia di Lamermoor”. Evidentemente no cantaron el dúo entero. Una lástima, francamente, porque nos privaron de disfrutar del fraseo de Cosías en el recitado con su “Lucia perdona” y en el siguiente “Sulla tomba…” que, en su voz, estoy segura tiene que sonar extraordinariamente bien. Quizás algún día lo podamos comprobar. Pasar de un Bizet, más verista, a un Donizetti más romántico y flotante en el paso de unos 10 o 15 minutos no debe ser nada fácil para la colocación adecuada de la voz. Al menos esta es la sensación que me dio, aunque la pseudo comodidad en esta pieza nada tenía que ver con la incomodidad de la primera. Y a pesar de ello, la voz continuaba sonando bonita, y el fraseo era mucho más adecuado con una apabullante concentración en el momento. Sara Blanch, cuya voz adolece gratamente de un tono un tanto oscuro, fue una discreta Lucia. Del coro “a bocca chiusa” de la “Madame Butterfly” de Puccini se dio paso a otro momento audiovisual cuyo protagonismo se lo llevó CARLES PACHÓN y el ritmo marcado por el metrónomo, mientras veíamos trabajar al intérprete una de las arias más difíciles para el barítono, la conocida – a la vez que traidora- “Largo al factotum” de “Il barbiere di Siviglia”. Primero, diciendo la letra poco a poco para ir aumentando, según sugerencia de Marcel Gorgori, más y más hasta que irrumpe de verdad en el concierto la orquesta y Carles Pachón hace su entrada triunfal, en una aria ejecutada con nivel, aunque pasando algún que otro apurillo en alguna nota alta que se quedó un tanto corta. Y después llegó, con una ópera bufa como “L´Elisir d´amore” de Donizetti uno de los grandes momentos de la tarde y que nos tenía reservados el tenor CARLES COSÍAS. Allí estaba el Carles que había estado un tanto adormecido en sus dos intervenciones anteriores. Su Nemorino, extraordinario donde los haya, arrancó un estruendo de aplausos. Su bonita voz, sus marcados acentos en cada una de las palabras y el sentimiento puesto en cada frase y en cada nota, le hicieron valedor de su gran triunfo. Los sentimientos a flor de piel, del mismo intérprete, pero también del público. Allí estaba como pez en el agua, y la voz, en esa tesitura, en belleza, no tiene rival. Y repitió también, en estilo y sentimiento en el concertante que cierra el primer acto de esta misma ópera y que reza así “Adina, credimi” – particularmente uno de los momentos para mí más bonitos de esta extraordinaria ópera, que dicho sea de paso, adoro. Al lado de COSÍAS, BLANCH y PACHÓN, en sus respectivos roles de Adina y Belcore amenizaron el final de la primera parte. De las tareas del director, del concertino, del arduo trabajo de actuar y… de los egos Si uno mira detenidamente el programa, se dará cuenta de que está bien escogido, pero no es determinantemente largo. O, a simple vista no lo parece producto quizás del efecto de tener a unos muy buenos intérpretes encima del escenario. MARCEL GORGORI relaja mucho el ambiente con sus instructivas aportaciones. No sé cuál pueda ser la relación entre la “rebotiga” y lo que voy a explicar a continuación. Hay un poco de mezcla quizás en el concepto de “rebotiga” y de que la ópera, cuando está bien interpretada, no puede ser solamente para unos cuantos, pero, en todo caso, haya o no un “leitmotive” entre ellos, agradezco el bache porque nos permitió gozar de una pieza más, de sorpresa, y de añadido a un extraordinario programa. Aunque el vídeo ya lo había escuchado hace un mes, pero no por ello dejó de sorprenderme y emocionarme de nuevo. ¿Que la ópera gusta incluso a aquel que nunca ha pisado un teatro? Es posible. Para comprobar tal cosa, los intérpretes accedieron a un experimento propuesto por el propio MARCEL GORGORI. Sacaron la ópera a la calle, y en una tarde de un día cualquiera, en pleno centro comercial, empezaron a sonar las sensacionales notas de uno de los concertantes más maravillosos que salieron de la pluma de Bellini, su “A te o cara” de “I puritani”. Cuando, en medio de un barullo monumental se escucha una voz tan bonita como la de CARLES COSÍAS entonando el flotante “A te o cara”, incluso a aquel que la ópera o la música no le es algo afín, tiene la inmensa necesidad de pararse y escuchar. No puede ser de otra manera, porque voces así no se escuchan cada día y menos en un centro comercial. El vídeo retrata como los transeúntes cargados con bolsas se detienen ante semejante belleza, y con las bocas abiertas quedan estupefactos ante un re sobreagudo que Cosías ataca sin temblar. Las voces de SARA BLANCH  y de ELISA VÉLEZ, junto a la de CARLES PACHÓN acompañados al piano por el maestro DANIEL ANTOLÍ, acaban de hacer posible el milagro: la ópera no es solo para unos pocos, sino para todos aquellos que con una nota se emocionan. Que no es necesario saber de ópera para que te guste, porque la música, simplemente llega y emociona. Inclusive al más insensible de los mortales. Este es el verdadero poder de la ópera y la voz le sirve de un ideal vehículo. Gracias por este “cameo” no previsto, que nos permitió gozar de una pieza extra. Para denotar la dificultad del trabajo del director de orquesta y el concertino, MARCEL GORGORI nos propuso otro vídeo, en el que quedó demostrado que una orquesta no es buena por la calidad de sus intérpretes – que también- pero la misma, sin un buen director que las conduzca no funcionaría. Nos destacaron también el trabajo del concertino, una figura conocida por su etiqueta pero de la que a veces se ignora cuál es el verdadero significado que se esconde tras la misma. Y de dificultades el mundo de la ópera está llena. Cantar, expresar, llevar al público a cuotas máximas de emoción y placer es muy difícil. Algunos lo logran en exceso, otros lo intentan, y muchos no son capaces de lograrlo. La parte vocal, como es consabido es en todas ellas de unas dificultades endemoniadas, pero, cuando la partitura está rellena de coloraturas, de notas estratosféricamente altas y que exigen de una concentración y afinación bárbaras… si además de todo esto se exige que el cantante además, actúe, se hace doblemente dificultoso. Pero es que si además, a MARCEL GORGORIse le ocurre meter a SARA BLANCHdentro de un baúl para ambientar el tema de la credibilidad, y de ahí ayude a salir a la soprano transformada en la muñeca Olympia, la cosa adquiere otra dimensión. Sara Blanch interpretó y muy bien a la autómata más famosa del mundo de la ópera, una partitura muy difícil, muy aguda y llena de exigencias que obliga a tener y hacer gala de una más que considerable técnica vocal. Y cumplió con creces su cometido. Llegamos en este punto al capítulo de los egos, uno de los más morbosos del mundo de la ópera. Que el divo tal cancela… que la diva cual quiere una marca de agua especial y bajo contrato… que… y no continúo porque todos, en algún momento puntual hemos leído sobre ello. ¿Que los intérpretes tienen ego…? Unos más que otros, supongo. Es algo connatural en los artistas. Esta conversación dio paso al divertido terceto de “La fille du regiment”, el simpaticón “Tous le trois reunis”. De nuevo en francés. De nuevo Donizetti. Y de nuevo las tres voces en el escenario: COSÍAS,  con un mejor francés, más distendido y divertido pero sin dejar de lado la concentración. BLANCH pizpireta y sensacional en la parte escénica y PACHÓN solvente, cerrando un maravilloso momento musical de la tarde. Un auténtico número de “revista” bien coordinado e interpretado. Vino después un momento de reflexión de los cantantes. Psicoterapia colectiva que tuvo como maestro de ceremonias, y nunca mejor dicho, al tenor JAUME ARAGALL. Allí, con todos los protagonistas del concierto sentados, en mangas de camisas e informales, sin saber que las cámaras estaban grabando, dejaron salir momentos divertidos, como las imitaciones de Julio Iglesias y de Joan Manuel Serrat que nos brindó Carles Cosías – realmente un momentazo divertidíssimo- al son de “Che gelida manina” y de “Pirineu tes blanques comes” respectivamente; las dificultades narradas por Elisa Vélez después de ser madre; situaciones más incómodas vividas por el propio Aragall, y relatos de ilusiones frustradas por enfermedades sobrevenidas que truncaron una carrera que estaba despegando y volando a velocidad de cohete hasta los más importantes teatros. Carles Cosías, el protagonista de este relato verdadero lo comentaba con resignación y cabeza fría. Afortunadamente pues, después de varios intentos, la solución llegó a su problema de un día para otro y gracias a ello, hoy podemos continuar gozando de esta – nunca me cansaré de decirlo- bella y extraordinaria voz. Siguió a este momento de recogimiento otro de sus grandes interpretaciones de la noche “È la solita storia” de “L´arlesiana” de Cilea, que CARLES COSÍAS, señores, borda. Cómodo, marcando palabras, sacando todo el sentimiento que hay tras ellas… Su “mi fai tanto male” es sencillamente arrebatador, y todo ello envuelto en la belleza tímbrica de su voz, le hicieron valedor del segundo estallido de aplausos de la noche. Y de “La Arlesiana” al maravilloso dueto de “Los pescadores de perlas”, “Au fond de temple saint”. De nuevo en francés y de nuevo Bizet. En el primero, COSÍAS, no se había sentido tan cómodo; en este segundo, la comodidad era ya más evidente. Junto a él, el joven CARLES PACHÓN hicieron las delicias del público, mientras que una bellísima SARA BLANCH irrumpía, desde la platea hasta el escenario, simbolizando al personaje de Leila, la protagonista de esta ópera que Bizet, ambienta en Ceilán. El concierto oficial, terminaba aquí, pero después de una ronda de aplausos, repitieron el divertido y simpático y pegadizo terceto de “Tous le trois réunis” de “La fille de regiment” de Donizetti con las mismas características que en la interpretación dentro de programa oficial. Las emociones de la ópera Una tarde divertida y de muchas emociones. Algunas de contradictorias. Otras de previsibles. Otras, reveladoras. Tarde de ilusiones, tarde de nostalgias. Una tarde de luz en medio de una oscuridad latente a la que solo eché en falta decirle a Marcel Gorgori, tal como si hacía en mi querido “Nit d´arts” : “Marcel, treu una pissarra…”.

Giacomo Puccini
(1858 – 1924)

Giacomo Puccini (22 de diciembre de 1858 - 29 de noviembre de 1924) fue un compositor italiano de ópera, considerado entre los más grandes, de fines del siglo XIX y principios del XX. Nació en Lucca, localidad toscana. Es uno de los pocos compositores de ópera capaces de usar brillantemente las técnicas operísticas alemana e italiana. Se le considera el sucesor de Giuseppe Verdi. Algunas de sus melodías como "O mio babbino caro" de Gianni Schicchi y "Nessun Dorma" de Turandot forman parte hoy día de la cultura popular. Su primera ópera fue Le Villi (1884) y su primer triunfo Manon Lescaut (1893). Además de doce óperas, Puccini escribió otras obras notables, como una Misa solemne, un Himno a Roma, un capricho sinfónico, dos preludios sinfónicos y tres minués para cuarteto de cuerda.



[+] Mas noticias (Giacomo Puccini)
25 mar
Ya nos queda un d...
24 mar
Pablo, la música ...
27 feb
E così dolce il s...
26 ene
Ópera Perú
21 ene
Ópera Perú
31 dic
Google Noticias C...
31 dic
Google Noticias A...
31 dic
Google Noticias E...
31 dic
Google Noticias E...
31 dic
Google Noticias E...
31 dic
Google Noticias M...
31 dic
Google Noticias C...
31 dic
Google Noticias E...
31 dic
Google Noticias A...
19 dic
E così dolce il s...
18 nov
Ópera Perú
4 nov
Esfera Wordpress
2 nov
Cantan ellas - El...
27 oct
Pablo, la música ...
24 oct
Una butaca en el ...

Giacomo Puccini




Puccini en la web...



Giacomo Puccini »

Grandes compositores de música clásica

La Boheme Tosca Operas Turandot Nessun Dorma Madame Butterfly

Desde enero del 2009 Classissima ha facilitado el acceso a la música clásica y ha expandido su público.
Classissima ayuda tanto a aficionados como a expertos de la música clásica en su experiencia con la internet.


Grandes directores de orquesta, Grandes intérpretes, Grandes cantantes de ópera
 
Grandes compositores de música clásica
Bach
Beethoven
Brahms
Chaikovski
Debussy
Dvorak
Handel
Mendelsohn
Mozart
Ravel
Schubert
Verdi
Vivaldi
Wagner
[...]


Explorar 10 siglos de la música clásica...